Pasan las horas de hastio por la estancia familiar el amplio cuarto sombrio donde yo empece a soñar.
del reloj arrionconado que en la penumbra clarea, el tictac acompasado odiosamente golpea
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Pasan las horas de hastio por la estancia familiar el amplio cuarto sombrio donde yo empece a soñar.
del reloj arrionconado que en la penumbra clarea, el tictac acompasado odiosamente golpea
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